martes, 19 de marzo de 2013

Comienzos


El capitulo entro en acción por primera vez a mediados del M36 con el nombre de los Ángeles Celestiales. Fueron desplegados en un sistema cercano de ojo del terror para detener a una partida de guerra de Marines espaciales del Caos de los Lobos Oscuros de Skyrar que operaba en la zona. Cuando entraron en contacto con los traidores en el segundo planeta del sistema Jaggafall, inmediatamente se lanzaron al ataque. Mientras las Barcazas de Combate entablaban combate con la flota enemiga, el señor del capitulo Martiax lideró a su capitulo en un asalto orbital contra las huestes del Caos que atacaban la ciudad colmena principal del planeta. Los regimientos de defensa de la guardia imperial que ya estaban al limite de su resistencia, redoblaron sus esfuerzos al ver los haces de luces descendiendo desde el cielo e impactando entre los herejes. Los Ángeles Celestiales crearon un perímetro de contención y pararon en seco la carga traidora. Poco después los cazas atmosféricos aparecieron en los cielos y empezaron a bombardear con precisión quirúrgica las posiciones enemigas. Las Thunderhawk desembarcaron en la retaguardia al Ala de Halcón y estos comenzaron a asaltar las posiciones artilleras. El Ala de Condenación pareció teletransportada rodeando a la élite que protegía al Señor del Caos y los empezó a eliminar sistemáticamente liderados por el implacable Martiax. Los dos señores se encontraron en medio del frenético combate y sin mediar palabra empezaron a intercambiar tajos y fintas. El combate fue muy igualado al principio, pero la falta de experiencia de Martiax se empezó a notar frente al ya curtido Señor del caos. Cada vez le costaba mas detener los ataques y llego un momento en el que estaba luchando por su vida... El señor del caos, notando ya la flaqueza de su enemigo se confió y se puso totalmente a la ofensiva, cosa que aprovecho Martiax en cuanto pudo para desarmar a su enemigo y ponerlo de rodillas de un cabezazo. El Señor del Capitulo alzo su hoja para ajusticiar al hereje, pero de repente una espada apareció a través de su pecho. Martiax se volvió y mato de un tajo al traidor que había intentado matarlo, aunque le sorprendía enormemente que tal herida no lo hubiera conseguido. Se volvió aun sorprendido para acabar con lo que había empezado, pero el señor del caos había aprovechado la distracción para recuperar su arma y cuando Martiax se dio la vuelta este le decapito de un preciso barrido de su hacha. Su cuerpo se desplomo sin vida al instante. Los exterminadores de su guardia cargaron contra el comandante traidor y lo redujeron a una pulpa informe a base de golpes de sus martillos y puños, vengando así a su señor.
Fue una batalla corta y sangrienta, pero no hubo demasiadas bajas entre los Astartes. Pero cuando los apotecarios fueron a extraer los órganos progenoidoes, quedaron sorprendidos. Algunos Astartes presentaban heridas que los hubieran matado en el acto, como impactos directos de cañones láser o cuerpos partidos en dos. Estos Marines seguían conscientes aun habiendo perdido la mayor parte de la sangre de su cuerpo, seguían respirando aun teniendo todos sus órganos internos destrozados... Cuando los apotecarios iban a operarles las extremidades se volvían a unir, los órganos se regeneraban al instante y los huesos se soldaban en el acto. En menos de media hora todos los Astartes heridos ya estaban totalmente curados.
Los apotecarios que atendieron el cuerpo de su señor se frustraron al ver que este era el único que no se recuperaba, y procedieron doloridos a la extracción se su semilla.
El capitulo quedo extrañado ante los acontecimientos ocurridos en Jaggafall y los apotecarios se afanaron en comprender y estudiar el “don” del que son poseedores. A lo largo de las siguientes campañas descubrieron que la única forma posible de morir era que les cortaran la cabeza o que les desintegraran completamente en el acto. Experimentos posteriores demostraron que sus poderes no se debían a ninguna mutación física y que tenían una resistencia superior a la disformidad, pero no tenían control sobre ella, de ahí la ausencia de bibliotecarios en el capitulo. A causa de esta supuesta inmortalidad, el capitulo empezó a crecer por encima de los limites permitidos y se vio obligado a desperdigar mucho las fuerzas sobrantes con el fin de evadir los controles de la Inquisición. En numerosas ocasiones se formularon peticiones de información al Mechanicus, pero solo obtenían por respuesta envíos secretos de equipo y vehículos, sobre todo armaduras de Exterminador y Servoarmaduras del ultimo modelo con un refuerzo adicional en el cuello: la MKVIII Errant. También recibían las naves necesarias para mantener la movilidad de sus efectivos. Debido a esto los Ángeles Celestiales sospechan no solo que saben lo que les ocurre y por que, sino que también hay alguien mas poderoso dentro del imperio que les ayuda en secreto y a fin de mantenerlos callados les sobornan con el tan necesario equipo para su ascendente numero.

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