El
capitulo entro en acción por primera vez a mediados del M36 con el
nombre de los Ángeles Celestiales. Fueron desplegados en un sistema
cercano de ojo del terror para detener a una partida de guerra de
Marines espaciales del Caos de los Lobos Oscuros de Skyrar que
operaba en la zona. Cuando entraron en contacto con los traidores en
el segundo planeta del sistema Jaggafall, inmediatamente se lanzaron
al ataque. Mientras las Barcazas de Combate entablaban combate con la
flota enemiga, el señor del capitulo Martiax lideró a su capitulo
en un asalto orbital contra las huestes del Caos que atacaban la
ciudad colmena principal del planeta. Los regimientos de defensa de
la guardia imperial que ya estaban al limite de su resistencia, redoblaron sus esfuerzos al ver los haces de luces descendiendo desde el cielo e impactando
entre los herejes. Los Ángeles Celestiales
crearon un perímetro de contención y pararon en seco la carga
traidora. Poco después los cazas atmosféricos aparecieron en los
cielos y empezaron a bombardear con precisión quirúrgica las
posiciones enemigas. Las Thunderhawk desembarcaron en la retaguardia
al Ala de Halcón y estos comenzaron a asaltar las posiciones
artilleras. El Ala de Condenación pareció teletransportada rodeando
a la élite que protegía al Señor del Caos y los empezó a eliminar
sistemáticamente liderados por el implacable Martiax. Los dos
señores se encontraron en medio del frenético combate y sin mediar
palabra empezaron a intercambiar tajos y fintas. El combate fue muy
igualado al principio, pero la falta de experiencia de Martiax se
empezó a notar frente al ya curtido Señor del caos. Cada vez le
costaba mas detener los ataques y llego un momento en el que estaba
luchando por su vida... El señor del caos, notando ya la flaqueza de
su enemigo se confió y se puso totalmente a la ofensiva, cosa que
aprovecho Martiax en cuanto pudo para desarmar a su enemigo y ponerlo
de rodillas de un cabezazo. El Señor del Capitulo alzo su hoja para
ajusticiar al hereje, pero de repente una espada apareció a través
de su pecho. Martiax se volvió y mato de un tajo al traidor que
había intentado matarlo, aunque le sorprendía enormemente que tal
herida no lo hubiera conseguido. Se volvió aun sorprendido para
acabar con lo que había empezado, pero el señor del caos había
aprovechado la distracción para recuperar su arma y cuando Martiax
se dio la vuelta este le decapito de un preciso barrido de su hacha.
Su cuerpo se desplomo sin vida al instante. Los exterminadores de su
guardia cargaron contra el comandante traidor y lo redujeron a una
pulpa informe a base de golpes de sus martillos y puños, vengando
así a su señor.
Fue
una batalla corta y sangrienta, pero no hubo demasiadas bajas entre
los Astartes. Pero cuando los apotecarios fueron a extraer los
órganos progenoidoes, quedaron sorprendidos. Algunos Astartes
presentaban heridas que los hubieran matado en el acto, como impactos
directos de cañones láser o cuerpos partidos en dos. Estos Marines
seguían conscientes aun habiendo perdido la mayor parte de la sangre
de su cuerpo, seguían respirando aun teniendo todos sus órganos
internos destrozados... Cuando los apotecarios iban a operarles las
extremidades se volvían a unir, los órganos se regeneraban al
instante y los huesos se soldaban en el acto. En menos de media hora
todos los Astartes heridos ya estaban totalmente curados.
Los
apotecarios que atendieron el cuerpo de su señor se frustraron al
ver que este era el único que no se recuperaba, y procedieron
doloridos a la extracción se su semilla.
El
capitulo quedo extrañado ante los acontecimientos ocurridos en
Jaggafall y los apotecarios se afanaron en comprender y estudiar el
“don” del que son poseedores. A lo largo de las siguientes
campañas descubrieron que la única forma posible de morir era que
les cortaran la cabeza o que les desintegraran completamente en el
acto. Experimentos posteriores demostraron que sus poderes no se
debían a ninguna mutación física y que tenían una resistencia
superior a la disformidad, pero no tenían control sobre ella, de ahí
la ausencia de bibliotecarios en el capitulo. A causa de esta
supuesta inmortalidad, el capitulo empezó a crecer por encima de los
limites permitidos y se vio obligado a desperdigar mucho las fuerzas
sobrantes con el fin de evadir los controles de la Inquisición. En
numerosas ocasiones se formularon peticiones de información al
Mechanicus, pero solo obtenían por respuesta envíos secretos de
equipo y vehículos, sobre todo armaduras de Exterminador y
Servoarmaduras del ultimo modelo con un refuerzo adicional en el
cuello: la MKVIII Errant. También recibían las naves necesarias
para mantener la movilidad de sus efectivos. Debido a esto los
Ángeles Celestiales sospechan no solo que saben lo que les ocurre y
por que, sino que también hay alguien mas poderoso dentro del
imperio que les ayuda en secreto y a fin de mantenerlos callados les
sobornan con el tan necesario equipo para su ascendente numero.

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